Kish: Donde la Realeza Descendió del Cielo

El inicio de la civilización postdiluviana en la antigua Sumeria

Kish, conocida en la actualidad como Tell al-Uhaymir, se alza como una de las ciudades más antiguas de Sumeria y uno de los enclaves más enigmáticos del pasado mesopotámico. 

Situada cerca de Babilonia, su nombre aparece en la célebre Lista Real Sumeria como el primer lugar donde “la realeza descendió del cielo después del Diluvio”. Según los textos, fue la primera ciudad gobernada por un rey humano elegido por los dioses, marcando el nacimiento de la civilización postdiluviana.

Las Excavaciones Arqueológicas de Kish

Entre 1923 y 1933, las ruinas de Kish fueron objeto de intensas excavaciones por parte de la Oxford-Field Museum Expedition, una colaboración entre la Universidad de Oxford y el Field Museum de Chicago. Los trabajos estuvieron dirigidos por destacados especialistas como Stephen Langdon, epigrafista y sumerólogo, y Ernest Mackay, arqueólogo británico, cuyas investigaciones revelaron templos, zigurats, tumbas reales y centenares de tablillas cuneiformes. 


Los hallazgos permitieron reconstruir la estructura política, religiosa y social de una de las primeras ciudades organizadas del mundo.

Las Tablillas Descubiertas en Kish

Las excavaciones sacaron a la luz cientos de tablillas cuneiformes que abarcan desde el Período Dinástico Arcaico (ca. 2900–2330 a.C.) hasta la época babilónica.


Entre los textos más relevantes destacan:
  1. Listas de reyes y genealogías reales donde figura la mítica afirmación: “Después del Diluvio, la realeza descendió del cielo, y Kish fue la primera ciudad en tener un rey.” En estas tablillas se mencionan nombres legendarios como Jushur, Kullassina-bel y Etana, descrito como “el que ascendió al cielo y unió el cielo y la tierra”, símbolo del vínculo entre lo divino y lo humano.
  2. Textos administrativos y económicos que detallan tributos, censos, ganados, tierras y oficios, mostrando una sociedad sorprendentemente estructurada y jerarquizada.

  3. Tablillas religiosas con invocaciones a las principales deidades sumerias: Enlil, señor de los vientos; Enki, dios de las aguas y la sabiduría; y Ninhursag, madre de los dioses y protectora de la vida. Estos textos evidencian la profunda conexión espiritual que unía al pueblo de Kish con sus dioses creadores.

  4. Tablillas astronómicas y de observación: algunas muestran registros de los ciclos lunares y estelares, lo que sugiere que el conocimiento del cielo ya era parte del legado transmitido a los primeros reyes por los “dioses descendidos”.

El Legado de Kish

Kish representa mucho más que una antigua ciudad sumeria: es el punto donde la historia y el mito se entrelazan. Su nombre evoca la idea de una humanidad recién nacida, guiada por seres divinos que otorgaron el don del conocimiento, la organización social y el poder real.


En sus tablillas y ruinas aún resuena la voz de los antiguos dioses que, según los sumerios, descendieron del cielo para fundar el primer reino del mundo.